jueves, 23 de noviembre de 2017

Toca bajarse de la torre de marfil

Como Responsable de la UPNA para la divulgación, voy a contar mi visión de la divulgación en la Universidad en el Congreso de Comunicación Social de la Ciencia que se celebra estos días en Córdoba.

Será en la sesión sobre agentes del jueves 23 a las 16:00 moderada por Pilar Perla. Con esta presentación:

Ciencia en el bar contado en Córdoba

En el Congreso de Comunicación Social de la Ciencia 2017, que se celebra en Córdoba en noviembre contamos el proyecto Ciencia en el Bar. Con esta presentación:

lunes, 20 de noviembre de 2017

El sentido del debate y debates sin sentido

Hay mucha gente interesante, buenos conversadores a los que da gusto oír hablar sobre cualquier cosa... casi. La felicidad humana, el amor, incluso el amor con mayúsculas (lo que quiera que signifique eso) son temas abiertos en los que cualquier postura bien defendida es interesante. Las decisiones sobre el futuro individual o colectivo, identidades, fuentes de energía (¿construimos centrales nucleares?), medios de transporte, gastronomía, gustos deportivos. La lista de temas sobre los que cualquiera tiene una opinión tan valiosa como la de cualquier otro es muy larga. Pero no infinita. No todos los temas son así.

No tiene sentido discutir sobre el calor específico del cobre. Ni sobre la finitud de los decimales de PI. Tampoco sobre la dosis de radiactividad que es inocua porque es indistinguible del fondo natural. No tiene sentido discutir sobre si la tierra es plana, hueca o es el centro del universo. Las cosas que  se pueden medir o que se conocen a ciencia cierta no están sujetas a discusión. Al menos no a la misma discusión que en el caso anterior. Aquí los argumentos de todas las personas no valen lo mismo, de hecho valen solo los argumentos, no la gracia con que se defiendan o quién lo haga.

Algunas veces hay temas que están muy en la frontera, pero no tantas como nos quieren hacer creer algunos. Y la eficacia de la vacunación no es una de ellas. No sé si los periodistas y programadores que caen en este error lo hacen por desconocimiento o por maldad, buscando la audiéncia a través de la falsa polémica. Da igual. Son unos impresentables en cualquier caso, muy poco profesionales. Ojalá los "mass media" fueran más "medios de comunicación" y no solo empresas de entretenimiento en el que todo vale.

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La imágen está hacha a partir del la noticia del programa de Carlos Herrera y del "congreso" que organiza la SER

jueves, 9 de noviembre de 2017

LaborAble - Personas con discapacidad intelectual en la universidad

Se está desarrollando estos días un título propio de la UPNA dirifido a personas con discapacidad intelectual. Se trata del Diploma de Extensión Universitaria titulado: LaborAble, desarrollo de competencias para el empleo (detalles del curso aquí).

A mi han asignado media asignatura sobre tecnologías de la información y las comunicaciones, redes sociales y esas cosas que, más o menos, va funcionando bien. También me habían asignado un seminario sobre accesibilidad cognitiva, 3 horas sobre el tema. Me ha costado mucho plantearme un tema formal (que solo había explicado a ingenieros) en "lectura fácil", unas 8 horas. Salgo ahora de la sesión, bastante contento del resultado, se lo han pasado bien jugando al pictionary y con los otros ejercicios (a varios no nos ha dado tiempo). A la salida varios me han dicho que les había gustado y parecido muy interesante. Aún quitando lo pelotas que pueden llegar a ser (que ya nos vamos conociendo), es muy reconfortante.

Por si alguien se ve en parecida tesitura y quiere aprovechar el trabajo, aquí dejo las transparencias utilizadas:

viernes, 3 de noviembre de 2017

Ciencia en el bar en TVE

Al equipo de Saber Vivir le pareció curiosa la iniciativa "Ciencia en el Bar" y vinieron a rodar algunas imágenes en a última sesión. Además nos han invitado a Javier Armentia y a mi a ir al plató en directo. Lo que finalmente se ha emitido está aquí, a partir del minuto 10:30

La tele es así, artificiosa, exagerada, atolondrada, corriendo con urgencia no se sabe bien a dónde, ahorrando tiempo todo el rato para gastarlo en no se sabe qué. Pero bueno, ellos sabrán. Nosotros hemos hecho lo que hemos podido por explicar algún concepto y, cuando menos, promocionar Ciencia en el Bar, que es un proyecto que mola.  

martes, 31 de octubre de 2017

Un par de colaboraciones esporádicas en radio (y otras en serie)

Hace mucho que no escribo nada específico para el blog, pero por lo menos voy recogiendo las cosas que hago en otros sitios. Algo es algo.

En estos días me han llamado de un par de programas de radio:

27 de octubre, en Boulevard de Radio Euskadi, sobre la tesis doctoral de Hawking, su apertura (gratuita) al público y la avalancha de descargas: audio aquí

30 de octubre, en Cope Navarra, sobre el último vídeo de ciencia en el bar y si el huso horario que tenemos es muy malo y el cambio de hora razonable: audio aquí

Y ya que estamos con la radio, este curso académico 2017-18 continuamos con Javier Armentia y Álvaro Valderrama con "El Vermú de la Ciencia" en Ser Navrra. Y ya vamos por la cuarta temporada. Los audios del vermú se van colgando en Ivoox (aquí) y en la página de Ciencia en el Bar (aquí).

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Ah, se me olvidaba, también la 2ª colaboración con Carlos Marañón "el perolas" en su programa de Cope Navarra. En esta ocasión unas pinceladas sobre los hornos microondas:

jueves, 26 de octubre de 2017

Diálogos, 5 temas para reflexionar.

Con motivo del 30 aniversario de la UPNA, entre otros muchos actos, se celebró un ciclo de "Diálogos". Cinco temas importantes en la sociedad actual dieron para una interesante conversación entre expertos en las respectivas materias. Cada uno de ellos duró cerca de dos horas incluyendo las preguntas del público. Aunque el conjunto completo es bastante extenso, es un buen material para la reflexión. Las charlas se grabaron en buena calidad, más abajo están los enlaces a cada una. Por mi parte, agradezco mucho a los organizadores, la UPNA y Laboral Kutxa, la oportunidad de actuar como moderador en estos diálogos.


Enlace a la página del 30 aniversario de la UPNA
Enlace a la página Diálogos-Navarra
Enlaces a los vídeos (en You Tube):
- La sociedad en tiempos de posverdad
- La salud en el siglo XXI
- Gastronomía y ciencia
- Robots y empleo en la industria 4.0
- Energía y sostenibilidad

martes, 24 de octubre de 2017

La universidad a hombros de gigantes

Tuve ocasión de participar en el programa de RNE A Hombreos de Gigantes, conducido por el gran Manuel Seara Valero. Con motivo del 30 aniversario de la UPNA hablamos de muchos aspectos de la universidad: la internacionalización, los rankings, lo de que los estudiantes siempre vienen peor preparados que antes,...

Le agradezco mucho a Manuel la oportunidad, me lo pasé muy bien. El audio a continuación:

domingo, 22 de octubre de 2017

Este artículo se publicó el 17 de octubre de 2017 en Voz Pópuli (ver allí).



Hay muchos síntomas que pueden llevar a pensar que está rota la máquina de hacer ciencia, como comentaba en estas páginas Antonio Martínez Ron hace unas semanas. En mi opinión esos síntomas se corresponden con un momento de crisis en la ciencia como actividad profesional, una especie de adolescencia del sector que habrá que gestionar adecuadamente para evitar que caiga en malos hábitos y continúe con un desarrollo saludable. Intentaré justificar esta idea en los siguientes párrafos.

La ciencia como búsqueda de la verdad tiene milenios, como forma de pensamiento estructurado centenares de años, pero como actividad profesional institucionalizada data de los años 50 del siglo pasado. Gracias al proyecto Manhattan  se ahorraron años de guerra, muchas vidas y muchísimo dinero, obtenidos como rendimiento de una inversión bajísima (relativamente) en conocimiento. Ese proyecto sirvió de modelo y los estados comenzaron a financiar a los científicos a través de proyectos de investigación. Universidades y centros de investigación alojaron a un gran número de personas dedicadas profesionalmente a la ciencia. En muy pocos años se había creado un sistema de ciencia profesional con diferentes organismos financiadores, evaluadores del resultado de los proyectos, empresas, etc.

La estructura de ese sistema de ciencia profesional es distinto en cada país, se desarrolla a distintas velocidades en distintos lugares, pero comparte de forma casi global dos características relevantes para lo que aquí nos ocupa: (i) las publicaciones científicas en forma de artículos juegan un papel clave en el funcionamiento del sistema y (ii) la financiación pública dedicada a los mismos ha crecido de forma significativa y sostenida desde su creación hasta la crisis económica de la pasada década.

La actividad de un científico profesional gira alrededor de la publicación científica, de los “papers”. Un proyecto comienza con una revisión bibliográfica, la búsqueda y lectura de lo publicado sobre el tema a investigar. Luego la investigación se desarrolla guiada por la literatura existente respecto a métodos experimentales, etc. Finalmente se concluye con la redacción y publicación de nuevos artículos en los que se comunican los resultados de la investigación. Estos artículos los publican editoriales (en su inmensa mayoría privadas) tras un proceso de revisión por pares en el que otros científicos del mismo campo de especialización analizan, corrigen y, en su caso, autorizan la publicación. También están en la base de la evaluación de los proyectos y de los propios científicos: cuantos más artículos y de mejor calidad se han publicado, se entiende que mejor es el proyecto (o el científico). Finalmente, los organismos financiadores actúan basándose en esas evaluaciones de calidad concediendo proyectos como continuación de otros exitosos, promocionando a científicos mejor evaluados frente a otros, etc.

Cuando el sistema anteriormente descrito está afinado (lo que ha ocurrido en la mayoría de las disciplinas durante décadas) los intereses de todos los actores están alineados, el mayor beneficio de cada uno coincide con el beneficio del sistema entero. Seguramente por eso ha funcionado tan bien tanto tiempo. Los investigadores quieren leer artículos relevantes para su trabajo; las editoriales quieren, por tanto, publicar trabajos interesantes; los revisores evitan errores y cuestiones de poco valor; los científicos, a la hora de publicar, comunican resultados correctos e interesantes para que pasen la revisión y sean publicados; los evaluadores disponen de un “proxi” de calidad (el número y calidad de los artículos) razonablemente objetivo y fiable; y los financiadores disponen de un mapa suficientemente fidedigno del sistema como para destinar los recursos adecuadamente (con la mezcla de criterios políticos y de rendimiento que en cada caso se hayan planteado). Como además los presupuestos destinados al sistema van creciendo, se van creando nuevos grupos de investigación y puestos de trabajo de científico profesional a un ritmo que hace que la mayoría de los jóvenes investigadores puedan desarrollar una carrera (de ahí que durante muchos años el paro entre personas con doctorado fuera muy cercano a cero http://www.agenciasinc.es/Noticias/La-tasa-de-paro-de-los-doctores-en-Espana-esta-por-debajo-del-5 ).

Aunque la anterior descripción presenta una visión simplista (incluso podríamos decir que edulcorada) de la situación real, se pude considerar el modelo ideal que los diferentes actores tenían en la cabeza y cuya consecución se ha ido buscando introduciendo reforma tras reforma suavemente. Pronto se vio que evaluar considerando sólo el número de artículos generaba una inflación de los mismos, disminuyendo su calidad, lo que llevó a introducir la medida de calidad a través del impacto de los trabajos, el número de veces que eran citados tras su publicación (y el valor medio de esas citas de cada revista, el famoso “factor de impacto”. En España se introdujeron los “sexenios de investigación”  como incentivo para incorporar a este sistema de ciencia profesional a profesores universitarios que se habían formado en un sistema previo y cuyo estatus funcionarial ayudaba al cambio. Igual que con estos dos ejemplos, se podría continuar analizando medidas de política científica como correcciones para ajustar el sistema real al ideal antes esbozado (algunas vividas de forma traumática, como la incorporación al mismo de disciplinas cuya tradición era muy diferente de la publicación de artículos y de la presión por producirlos).

Así llegamos a los últimos años en los que el sistema de ciencia profesional está sufriendo unas presiones muy importantes que no sería raro que lo llevaran a modificaciones muy importantes. En mi opinión, la causa última de esas presiones se encuentra en dos factores que se realimentan mutuamente: (i) la reducción de presupuestos, por primera vez en 70 años y (ii) la generalización de internet.

Cómo internet cambió drásticamente la industria de la música es algo bien conocido. La música se digitalizó, se liberó de los soportes físicos (discos, CDs, etc.) y comenzó a circular entre personas con aplicaciones de intercambio (Emule, Napster y similares) y acabó con las empresas tradicionales de comercialización y producción de discos. No así con la creación, distribución y consumo de música que han encontrado otros cauces. Por el contrario, la industria de los artículos científicos, las editoriales, no ha sufrido esta transformación. Se ha beneficiado de la reducción de costes que supone la edición electrónica, pero lejos de disminuir los precios, estos han subido. Uniendo este hecho a la reducción de presupuestos disponibles se entiende que universidades prestigiosas, incluso países enteros hayan tenido serios problemas para mantener el acceso de sus científicos a las publicaciones científicas. Teniendo en cuenta que el equivalente científico a Napster (Sci-hub) es utilizado ya por millones de investigadores, la presión sobre el sistema de publicación es difícilmente sostenible a medio plazo.

Por otro lado, también debido a la reducción de presupuestos, la competición entre científicos por unos recursos cada vez más escasos (sea como financiación para proyectos o plazas de promoción) ha generado una enrome inflación en los parámetros de evaluación (número y citas de los artículos) que se traduce en una enorme presión por publicar. Es lo que se ha dado en llamar “publish or perish” (publicar o perecer). Para sobrevivir en el sistema hay que publicar muchos artículos con factores de impacto muy altos, muchos, muchos.

El que los artículos sean el indicador de calidad de los científicos que utiliza el sistema es la principal causa de que no haya quebrado aún el sistema de publicación. Hay que seguir publicando en esas revistas “o perecer”, aunque esto suponga pagar por publicar, reduciendo aún más el presupuesto disponible para la propia investigación.

La presión del “publica o perece” sobre el sistema entero está haciendo que los científicos, en su labor de revisores, sean más laxos. Con ello trabajan menos en un aspecto poco productivo de su actividad y además, al disminuir los estándares, se verán beneficiados pudiendo publicar trabajos más flojos. Esto está dando lugar a una disminución de la calidad global de la ciencia que se publica, lo que se puede observar en el aumento de retracciones y, sobre todo, en la llamada “crisis de reproducibilidad”, el que mucho de lo publicado sea en realidad irreproducible.

En resumen, el sistema ideal expuesto al principio en el que el éxito de todos los agentes estaba alineado ha comenzado a desajustarse, ya no es cierto que todo reme en la misma dirección. El sistema de ciencia profesional ha crecido haciéndose mayor cada vez y, probablemente, ha llegado a su tamaño máximo, ya que no nos previsibles grandes aumentos de los presupuestos estatales destinados a este fin, ni que ese papel vaya a ser sustituido por un sector privado que haga de mecenas. Como un infante que ha llegado a la adolescencia y ya no crece más en altura pero ha de continuar su desarrollo en otras dimensiones, el sistema de ciencia está sufriendo una crisis de crecimiento muy importante. Esperemos que este adolescente sea capaz de superar esa peligrosa etapa vital sin caer en comportamientos inadecuados y que siga resultando tan útil a la sociedad como lo ha sido en estas 7 décadas de infancia.

domingo, 15 de octubre de 2017

Ciencia de la cocina en Cope Navarra

Este curso que comienza voy a colaborar de vez en cuando en un progama de cocina de Cope Navarra. De la mano de Carlos Marañón "el perolas", comentaré alguna cuestión de ciencia de la cocina de vez en cuando. Coemnzamos el pasado 12 de septiembre con los misterios de hervir agua: