miércoles, 30 de julio de 2014

Oxímoron profesional, corregido y aumentado

En multitud de ocasiones te ves en conferencias sobre cómo hacer una buena presentación en las que la presentación es horrorosa (*), lecciones sobre hablar en público con una dicción lamentable, clases sobre las metodologías activas de enseñanza impartidas tras el escritorio, conferencias sobre emprendedurismo dictadas por funcionarios de toda la vida, empresas que venden nuevas relaciones líquidas y organigramas planos dónde los empleados han de respetar horarios y jerarquías a rajatabla, profesores de la pública que llevan a sus hijos a la privada, ...

Hace tiempo comentábamos sobre el oxímoron profesional con ejemplos como el bombero pirómano, el científico mentiroso o el cura pederasta. En estos casos la actuación antagónica con la profesión se realiza a escondidas, de manera que cara al público uno es un profesional normal y es en la intimidad cuando se pasa al lado oscuro fomentando lo que combate en la faceta pública. En estos nuevos ejemplos el oximoron va un paso más allá y los términos contradictorios se producen a la vez, en el mismo lugar y momento. Con el texto hablado se pretende enviar un mensaje y con los hechos se manda otro, no solo diferente, sino opuesto. 

Este exhibicionismo descarado en la contradicción no lo puedo entender. No es que los otros casos sean evidentes, pero algo hemos ido avanzando en su comprensión (1, 2, 3). Sin embargo el oxímoron profesional de baja intensidad, no por cotidiano menos obsceno, no se me ocurre de dónde viene. Quizá de la mediocridad y lo que pasa es que las personas no perciben la contradicción (igual hasta les gustan esas horribles presentaciones sobre hacer presentaciones). Quizá se deba a la sorprendente capacidad de las personas de creer en una cosa y su contrario (4, 5). Sea como sea me resulta muy repulsivo y cada vez lo tolero peor, supongo que es un síntoma (más) del camino de la vejez.

(*) La figura adjunta es una creación propia que intenta bromear con una portada de presentación sobre cómo hacer una presentación con contraejemplos horrorosos.

miércoles, 23 de julio de 2014

Entendiendo la epidemia de TDAH

Conversación figurada entre un progenitor y un docente (cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia)

- No ha hecho bien el examen.
- Es que no sabía que día era, se cambió varias veces y esas cosas a él le cuestan...
- Claro, pero eso lo tienen que saber hacer, no les vamos a apuntar nosotros en la agenda a los 25 (**)
- Si fuera sordo sí
- Pero es que el sordo tiene un diagnóstico
- Pues tendré que ir a buscar alguien que me de un diagnóstico sobre eso... TDAH

La discapacidad es un grado, todos somos discapacitados de una u otra manera en unos u otros momentos, y sin embargo parece que solo ante etiquetas explícitas (con todo el estigma y demás efectos secundarios que generan) sabemos (*) actuar con ecuanimidad.

(*) Sabemos, o podemos o estamos autorizados... eso ya depende de la persona y la situación

(**) Por completar el experimento mental, pensemos lo que tecnologías tan novedosas como una página web, un blog mismo, podrían hacer con problemas escolares de mantener la agenda al día de tareas y fechas de examen... y quizá por ahorrar algún que otro maldiagnóstico.


Por cierto, mi crítica es hacia el mal diagnóstico del TDAH, que creo que está muy extendido, no hacia la existencia del trastorno ni a los buenos diagnósticos. Sobre este asunto, de manera mucho más seria, escribí hace un tiempo una serie de entradas, ver: 1 (confusión con altas capacidades), 2 (definiciones de discapacidad y salud), 3 (homosexualidad y trastornos mentales), y 4 (conclusiones y referencias)

miércoles, 16 de julio de 2014

¿Insostenible o insoportable?

Nuestro querido ministro nos ha regalado estos días con un titular de los que da muchas vueltas:

El ministro de Educación, José Ignacio Wert, ha subrayado hoy la "insostenibilidad" del modelo de financiación de las universidades, no de las españolas o incluso las europeas, sino en general, pues resulta "difícil de mantener" con el crecimiento exponencial del alumnado.
(de El Diario.es, ABC, El Paísetc.)

Yo creo que se ha equivocado de palabra. Cuando dices "insostenible" parece que se ha hecho un estudio técnico del que se deduce una imposibilidad manifiesta. No se puede hacer un puente con papel de fumar, resultaría insostenible, el puente no resistiría. Otra cosa muy distinta es que algo te resulte personalmente insoportable, repugnante.

El "modelo de financiación" de las universidades es parte del contrato social en el que hemos vivido el mundo occidental las últimas décadas, y no es un elemento especialmente desajustado. Técnicamente no hay ninguna razón para considerarlo "insostenible". Otra cosa es que este ministro sea un ferviente defensor de un contrato social totalmente diferente... en realidad de la ausencia de contrato social que se suele denominar "neoliberalismo". Eso de recaudar impuestos (sobre todo a los ricos) para que vayan a la universidad todos (incluidos los pobres) es insoportable, repugnante. Y para saber eso no hay que hacer ningún tipo de estudio técnico, ni en España ni en ningún sitio, su crítica es global, a todos los países que mantienen una fuerte financiación pública de las universidades.

La frasecita del ministro se pronunció en un evento en el que hubo otras perlas interesantes, como la boutade del secretario general de la OCDE, que sin ningún dato que lo apoyase, concluyó que "el nivel de un titulado universitario español es más bajo que el de un estudiante japonés de secundario" (recogido en El País aquí). Este señor, en conversación con el ministro, alabó las subidas de tasas universitarias, comentando que en su país (Mexico) cada vez que lo intenta "se le forman unos desfiles..." (i.e. manifestaciones). Obviamente subir las tasas es algo que hay que hacer, da igual en Mexico o en España, y no se hace más porque la presión social no permite.

Que no nos engañen, desde la ideología de estos señores el modelo de financiación universitario es repugnante y hay que cambiarlo lo más rápidamente posible, pero no es porque haya razones técnicas para ello, no es "insostenoble" ni mucho menos. A mi lo que me resulta insoportable es esa ideología, y repugnante hasta la exasperación que la vistan de tecnicismos.

jueves, 3 de julio de 2014

Las distancias del sistema solar a escala, la del encierro de Pamplona

La iniciativa que mantenemos desde hace ya un par de años de ciencia en el bar da hoy un salto cualitativo, un canal de YouTube que aparece como spin off. Se trata de vídeos muy cortos en los que se explica un concepto científico, en este primer caso las distancias entre los cuerpos del sistema solar. Este primero sale en el preludio de San Fermín, los demás comenzarán a publicarse en septiembre.


Creemos que puede haber muchas actividades de entretenimiento basadas en el conocimiento, que la realidad y su conocimiento profundo son interesantes y divertidas para cualquiera. Veremos si conseguimos ir confirmando esa creencia.

Hay que agradecer su apoyo a la UPNA (ver nota de prensa de lanzamiento) y al Pamplonetario, la financiación a la Fecyt y la excelente labor técnica de Miguel Eraso

Muchas gracias por la difusión a la gran cantidad de personas que han recibido con entusiasmo la iniciativa en Tuiter y otros lugares como (nada menos) Microsiervos, Cuaderno de Cultura Científica, Naukas, ...

sábado, 28 de junio de 2014

El incompetente ecosistema de las competencias

Los seres humanos traemos al mundo unas crías muy desvalidas que necesitan casi dos décadas para llegar a un nivel de maduración con el que afrontar su vida independiente. Como individuos sociales hemos desarrollado estructuras cada vez más complejas, y en los últimos dos siglos se ha extendido la costumbre de proporcionar un entorno artificial de maduración de las crías, entre complementario y sustitutivo del entorno familiar, que se llama escuela. 

El entorno artificial de maduración está organizado alrededor de una excusa que son los conocimientos (también llamados contenidos, currículo, etc.). Un niño de un pueblo español en 1940, o de Sierra Leona ayer, se desarrolla y se convierte en un adulto adaptado a su entorno sin saber enunciar la ley de la inercia, el teorema de Pitágoras o la capital de Uruguay. Sin embargo, ese tipo de enunciados constituyen la esencia de la escuela, y cuando una sociedad ya ha adoptado esa institución de forma generalizada se convierten en cuestiones inexcusables del proceso de maduración. Esto tiene una explicación histórica muy razonable, las sociedades más complejas van estando cada vez más basadas en el conocimiento y menos en la actividad física, el joven que puede ser independiente hoy no es tanto el que es capaz de arar y luchar como el que es capaz de leer y desarrollar una actividad con un significativo componente intelectual.

Pero muchas veces se pierde el norte y los conocimientos, que eran la excusa de la institucionalización de la maduración, se convierten en el objetivo esencial y acaban perjudicando la propia maduración. ¿Alguien se imagina a un niño de 20 meses examinándose de andar? No, claro, o anda o no anda. Pues un poco más adelante si que hacemos esas cosas, puedes manejarte perfectamente en un idioma (propio o extranjero) y ser examinado y suspender. Nos quedamos mirando al dedo que señala la luna.

Para traer de nuevo el foco a lo fundamental se inventó el término "competencia", para diferenciarlo de "contenido", i.e. no es tan importante que sepas el pretérito imperfecto de subjuntivo como que seas un lector y un hablante competente... y poca gente lo ha entendido así. Y además, cuando intentas explicar estas cosas te tachan de apologeta de la incultura: ¿quién puede defender que no es importante conocer el teorema de Pitágoras o la capital de Uruguay?

Sobre esta cuestión de las "competencias" se defendió hace un mes un Trabajo Fin de Máster (del máster de formación del profesorado de secundaria de la UPNA) en el que se encuestó a algo más de 150 profesores y profesoras de secundaria. El análisis de todos los datos es largo y tedioso para entretenernos aquí, pero la conclusión es demoledora: básicamente a nadie le parece un asunto relevante, se ve como una moda terminológica de los políticos (quizá influidos por pedagogos de torre de marfil) que tiene poco que ver con su auténtica labor. Para muestra un botón: preguntados sobre la valoración que hacen de competencias frente a contenidos, el 38% no sabe que contestar.

(copio literalmente el trozo del TFM, con el permiso de su autora, pero sin reescribirlo por mi cuenta, a pesar de lo que odio la representación gráfica elegida, como ya le hice notar)



En mi opinión la inclusión en la reglamentación legal educativa de "las competencias" fue un acierto, era la manera de recupera sensatez, a veces perdida, relativizando el valor de los contenidos, que no podría dificultar el auténtico objetivo de la educación. Sin embargo, con carácter general este proceso no ha sido asumido ni aplicado por los profesores implicados. Una pena.

viernes, 20 de junio de 2014

Pseudoautoridad científica antidemocrática


En esta estupenda tira de Oroz (del 1 de febrero de 2014) se ilustra un curioso suceso. Un corrimiento de tierras en una ladera del embalse de Yesa hizo que se tuviera que desalojar una urbanización. Ante el nerviosismo de los propietarios la Confederación Hidrográfica del Ebro, responsable del tema, se refugia en tecnicismos en un (vano) intento de exculpación. La viñeta capta (y ridiculiza) ese intento de escurrir el bulto engañando a incultos paisanos con palabras como "paleodeslizamiento".

El tipo de actitudes que retrata con crudeza el chiste no son "la ciencia", pero si constituyen un uso de argumentos, lenguajes y formas típicas de la ciencia para fines antisociales (cuando menos). Y es ese tipo de actitudes el que genera un rechazo social que, cuando no se entra a matizar con finura, se extiende a la ciencia misma.

Esto viene al caso de una, ya larga, serie de artículos que se están sucediendo estos días sobre ciencia y democracia (ver, por ejemplo "¿Ha de ser democrática la ciencia?" de Juan Ignacio Pérez o "Anticiencia y política" de Javier Armentia, en ambos se enlazan artículos previos).

Se le puede pedir a los damnificados por esa imposición de supuesta autoridad científica que diferencien lo que realmente es ciencia y lo que es su uso torticero. Pero con mayor razón habría que pedirle esa diferenciación y la denuncia sin paliativos de las malas prácticas a científicos profesionales y escépticos militantes. Creo que mientras no denunciemos los ensayos clínicos mal hechos, las transgénicos inadecuados, las centrales energéticas poco seguras o las presas mal construidas, será difícil que se nos conceda autoridad cuando reclamamos fármacos eficaces, trangénicos excelentes y centales o presas correctas.


ACTUALIZACIÓN (23 jul 2014): Y al final el coco del paleodeslizamiento tuvo que dejar paso a una explicación más sencilla... e incómoda: ver la noticia aquí

sábado, 14 de junio de 2014

Sin disfrutar de la cabeza, abrumado por la cola

Hoy debería estar en Sevilla, disfrutando de una espléndida jornada de divulgación científica auspiciada por la revista Jot Down. Sin embargo estoy en casa ayudando a estudiar a varios niños inteligentes con significativas dificultades escolares. La maquinaria cuartelaria y mediocre del instituto les ha pasado por encima y necesitan apoyo, un pequeño punto de poyo con el que apalancar sus capacidades e impulsarse por encima de la basura que empezaba a ahogarles. Profesores que se reincorporan de una larga baja a menos de 20 días de acabar el curso y suspenden a tutiplén, castigando a su predecesor en las notas de los alumnos. Profesores que no solo necesitan que los problemas estén bien hechos, sino que estén hechos a su manera, al menos en esta evaluación por que "si fuera septiembre con que el problema esté bien hecho ya me vale". Profesores que cambian fechas de exámenes sin suficiente aviso... Me parece alucinante que a estas alturas no haya una página web con, al menos, las fechas de los exámenes. En fin, un montón de pequeñas miserias que, sin que ninguna sea de inspección, conforman un paisaje deplorable.

Este cambio de planes obligado me permite reflexionar sobre el colectivo completo de profesores, el dinosaurio entero  de la figura adjunta. Es un dinosaurio muy grande, y su cabeza despunta realmente arriba; con profesores verdaderamente excelentes, como muchos de los reunidos hoy en Sevilla. Son embargo su cuerpo y su cola representan un colectivo muchísimo mayor del que no se puede decir lo mismo. 

Me siento muerto de envidia (tanto que prefiero no mirar tuiter #CienciaJD), sin poder disfrutar de la cabeza del dinosaurio, abrumado por el peso de su cola en mi entorno.

miércoles, 11 de junio de 2014

Muchos alumnos de selectividad estudiarán fuera ¿y?

Uno de los periódicos Navarros lleva hoy como principal titular que un tercio de los alumnos de selectividad estudiará fuera. ¿Fuera de dónde? Resulta ser de la comunidad autónoma, así, sin que requiera más especificación. Podría ser fuera de la casa familiar o fuera de España. ¿Por qué el ámbito de la comunidad autónoma es tan relevante?

En Estados Unidos es tradicional que todos los estudiantes estudien fuera. Fuera de su hogar familiar en este caso, y muchas veces en lejos. Toda la trama de la película Toy Story III está montada sobre la marcha del dueño de los juguetes a la universidad; pero no deja de ser un ejemplo de muchos que se podrían poner.

La edad de comenzar la universidad coincide aproximadamente con la mayoría de edad, y creo que poner distancia con los padres, a la americana, es una buena práctica para la maduración y la formación integral del estudiante. Para los pares es también una buena cosa:  que el cese de la convivencia obligada con los hijos tenga una fecha predefinida ayuda a irse preparando para ello. Además se evita la complejidad de convivencia en hogares con demasiados adultos de intereses necesariamente contrapuestos. Aunque estos argumentos tan racionales sean poco compartidos por el sentimiento habitual de padres y madres de jóvenes de 17 y pico, a los que tendemos a ver como demasiado infantiles.

Desde el punto de vista del desarrollo territorial el juicio es diferente. Los estudiantes que se marchan a estudiar a un lugar alejado de su casa familiar es improbable que retornen. Si ese flujo de personas se da solamente en una dirección, el territorio de origen se despuebla. Sobre esto comentaba en una entrada anterior. Para mantener el territorio equilibrado si que sería necesario que no se marcharan a estudiar fuera, o bien que hubiese otros tantos que viniesen a estudiar aquí de otros lugares.

Una cuestión más es el balance económico de los estudiantes que vienen y van entre comunidades autónomas del estado Español. Las universidades subvencionan en números redondos el 90% del coste de cada plaza universitaria (1), y dado que la financiación proviene de las comunidades autónomas, esa subvención la pagan los ciudadanos de cada una. Así, si una comunidad recibe muchos estudiantes está pagándoles una parte importante de sus estudios con impuestos locales. En cambio la que envía fuera más estudiantes de los que recibe sale económicamente beneficiada. En Estados Unidos, por ejemplo, en los "community clleges" estatales hay precios distintos para estudiantes del estado o de fuera (como un factos 5 o así de diferencia), con lo que corrigen esta situación. Las universidades Españolas están tardando mucho en incorporar políticas de precios diferenciadas por el origen de los estudiantes.

En resumen, eso de que un tercio de los que han aprobado la selectividad esta mañana se vayan fuera ¿es bueno o es malo? Yo diría que es bueno para ellos, malo para sus padres (sentimentalmente) en el primer momento, pero bueno también a la larga, bueno para la hacienda Foral y malo para el desarrollo territorial Navarro a largo plazo. No era sencilla la respuesta.

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(1) Haciendo cálculos a lo bruto, si se divide el presupuesto anual por el número de estudiantes se obtiene una aproximación al coste por estudiante y año; y cuando se hace se ve que eso es casi 10 veces más de lo que realmente cuesta una matrícula, quizá algo menos con las subidas de tasas y bajadas de presupuestos de los últimos años.

domingo, 8 de junio de 2014

Lo que me gusta y lo que es verdad

Oía esta mañana a Juan Carlos Ortega en RNE reclamar la capacidad de considerar equivocadas cosas que nos gustan y que hacemos a menudo, como por ejemplo fumar. De hecho la tertulia trataba sobre el hábito de fumar. Me ha recordado las clases de ética de COU (hace 33 años nada menos) que es como se llamaba entonces la incipiente alternativa a la religión en secundaria. Durante muchas clases mantuve la postura, en parte por pedantería, pero también por convencimiento, de que “para mí, soy perfecto, ya que si detecto alguna imperfección la corrijo”. Justo el tabaco fue el contraejemplo que me sacó de aquella boutade. Más que corregir las imperfecciones, lo que parece que tendemos a hacer es cambiar nuestra definición de lo bueno para que las incluya.

Lo habitual es buscar narrativas que nos justifiquen lo que nos apetece hacer; siendo esas apetencias de orígenes realmente inconfesables. Nos gusta bajarnos cosas de internet gratis porque es cómodo (y es gratis), y sobre ello construimos toda una narrativa que incluye la libertad de expresión y malísimas corporaciones internacionales. Ese es uno de los ejemplos que pone Dan Ariely en su estudio sobre la deshonestidad (ver vídeo). Si el calentamiento global u otros problemas medioambientales me exigen perder calidad de vida va a ser que esas cosas no están demostradas y que probablemente sean mentira. Si no alcanzo las uvas para comérmelas va a ser que estaban verdes.

Se mezcla lo que me gusta con lo que es verdad. O sea que deseos y apetencias interfieren con juicios y razonamientos. Claro. Enunciado así en términos abstractos parece una trivialidad, seguro que los psicólogos saben eso desde hace años y le han dado un nombre técnico. Pero también parece que a nosotros no nos afecta, y menos actuando profesionalmente, especialmente como científicos. Pero no es cierto, la sensación de inmunidad es parte de propio sesgo. 

Parece claro que uno no puede librarse completamente de sesgos cognitivos como este, pero si que se pueden hacer esfuerzos para minimizarlos, y en esa línea la propuesta de Juan Carlos Ortega me parece un muy buen punto de partida: reconozcamos las cosas que nos gustan y que no están bien.

viernes, 30 de mayo de 2014

Esos pueblos y sus jóvenes y los microcampus universitarios

Hace unas semanas pasé el fin de semana en un pueblito de la provincia de Zaragoza invitado por un amigo originario de allí. Originario quiere decir que alguno de sus progenitores era de allí, porque el ya nació y vivió en una gran ciudad. Dice la página de la Wikipedia que le quedan 99 habitantes, aunque en verano puede llegar a los 350 (y que tiene bar y tienda que abren a diario). Esos 99 eran casi 800 en 1950, que es cuando empieza la despoblarse, lentamente, irremediablemente. 

Parece que los mozos del 91 recuperaron fuerza y añadieron su año a una pintada que llevaba 7 años decolorándose, una pintada típica de exaltación del orgullo "quinto" (y ya hace 13 de esto). Lo raro es que aún queden quintos allí, jóvenes que al adentrarse en la mayoría de edad no emigran y deciden quedarse. Aún con coche, las experiencias vitales, incluyendo las formativas, que ofrece el entorno son verdaderamente escasas. Las posibilidades de empleo se limitan, casi en exclusiva, a la agricultura y la ganadería. Cuesta imaginar a una persona saliendo de la adolescencia, a esa edad de comerse el mundo, mirando hacia el futuro con aceptación indefinida de un territorio tan limitado. ¿Quién podría sentirse feliz con un plan de vida por delante consistente en pastorear ovejas por el campo? No se, pero quien lo está haciendo en ese pueblo son inmigrantes Magrebíes. Las ovejas serán de los del pueblo de toda la vida, pero los que las pastorean ya no.

Este pueblo vale como ejemplo de muchos cientos que están en situaciones análogas. Por un lado pierden población autóctona y por otro incorporan población inmigrante. De alguna forma, mientras los propietarios envejecen la juventud es sustituida, sus hijos se marchan y vienen otros jóvenes de fuera. A medio plazo esta situación es problemática, de hecho la inmigración no deja de ser un parche de última hora en la tendencia hacia la despoblación. Y la despoblación absoluta no es buena ni para los pueblos ni para las ciudades a las que va a parar todo el mundo. Una de las vías de solución que han propuesto algunas personas para este problema de ordenación del territorio es poner universidades. No en pueblos de 100 habitantes, pero si en cabeceras de comarcas en las que aún se consideraba reversible el proceso de despoblación. La idea es que si los jóvenes se quedan en la comarca a esa edad de echarse pareja y hay algunos empleos (en los polígonos industriales con que se intentó el desarrollo rural décadas atrás y en el campo) quizá no se marchen.

Solo desde esta perspectiva de desarrollo local tienen sentido esos microcampus que han proliferado por España en los últimos 15 años, porque desde el punto de vista universitario son un desastre. Resultan unas plazas extremadamente caras, y por mas que se intente, difícilmente llegan a constituirse en verdaderas universidades, con investigación y peso intelectual relevantes. A estas alturas ya hay experiencia suficiente como para saber si estas iniciativas han tenido algún éxito en su propósito. A mi me da la impresión de que no. Para que la Universidad tenga incidencia en el desarrollo socioeconómico de una zona hace falta una masa crítica mínima. La mayoría de estos centros (si no todos) no han alcanzado ese mínimo, resultando un lastre para sus universidades matrices y no aportando apenas nada al desarrollo local. Una pena por partida doble.