jueves, 23 de marzo de 2017

¿Emprendedor? (Cómo leer periódicos gilipollas)

Tras aumentar enormemente la productividad, el trabajo existente para darnos a todos de comer (y varios caprichitos más) no alcanza para todas las personas.

Esto se puede afrontar como algo sistémico y buscar soluciones globales (desde la política, la sociología, ...) o se puede individualizar. Tú serás de los que trabajen si te inventas tu propio trabajo. Y eso es algo que hay que dignificar.

Siempre han existido personas subcontratadas, autónomas, freelances... en resumen, formas de trabajo sin horario, sin derecho a estar enfermo, sin derecho a casi nada y con bajos sueldos. Entonces se inventó del nombre "emprendedor" y comenzó una enorme campaña de dignificación del mismo. No quiero decir que haya unas fuerzas ocultas que promuevan estas cosas, probablemente sea una característica emergente de la situación social. Ya que he de padecer estas condiciones, por lo menos que sea algo con reconocimiento social.
- ¿Qué es usted, un mierda, un proletario?
- No, por dios, un emprendedor.

Obviamente nadie se siente hoy día proletario, es mucho mejor sentirse "emprendedor". El valor positivo de la palabra es que esa mierda de trabajo que estás "comenzando" (que es lo que significa literalmente "emprendiendo") potencialmente puede convertirse en un gran negocio, una gran empresa. Qué eso no ocurra prácticamente jamás no importa. Parece que proletario es algo esencial, de lo que nunca se sale, mientras que emprendedor es una fase transitoria hacia el éxito. Pues no. A efectos prácticos, estadísticamente, son lo mismo.

Y ya contraponer la ficción del emprendedor con el único tipo de trabajo estable y con razonables derechos laborales que (aún) existe como si lo segundo fuera una abominación es algo de una indignidad que no encuentro palabras para describir (salvo insultos gruesos).

Ojalá mis hijos tengan un futuro laboral lleno de éxitos, en el camino que ellos elijan, pero que no se dejen engañar por gilipolleces. También confío en que los medios que dan pábulo a estas bobadas continúen su indefectible camino hacia la desaparición.

Disclaimer: Todo lo anterior sin prejuicio de los auténticos jóves empresarios que realmente arrancan visionarios proyectos de riesgo a un gran coste personal y que generan un enorme beneficio social. Porque los auténticos emprendedores si existen, han existido eiempre y no han sido educados para ello con recetillas de tabloide rancio.

miércoles, 22 de marzo de 2017

En la radio, sobre deshonestidad científica

La semana que viene hay una interesantísima jornada titulada "Producir o perecer: ciencia a presión". Sobre eso me han preguntado hoy en Onda Vasca y hemos charlado un rato. Un buen aperitivo para la jornada. Dejo a continuación el podcast, que tiene de regalo a Armentia hablando del cambio de hora y husos horarios y a Santiago Gaztelumendi hablando del día meteorológico mundial.


domingo, 12 de marzo de 2017

Sobre las tareas escolares de mis hijos

Es recurrente el debate sobre la cantidad de tarea que tienen los escolares hoy día. Enseguida se organizan grandes grescas porque cada contendiente habla de una cosa distinta. Todos estamos de acuerdo en que un niño de 5 años no debería tener dos horas diarias de tarea y que uno de 15 es razonable que tenga media o una. La dificultad está en encontrar el término medio adecuado. A este respecto mi opinión se basa en la experiencia desde la paternidad.

Siempre quisimos reforzar la actividad de los maestros y jamás recomendamos a nuestros hijos que dejaran de hacerla o que fuera inadecuada… pero cada vez hubo que tragar más quina para mantener el papel. De la mayor al pequeño van 8 años, y en ese tiempo hemos visto que las tareas comenzaban cada vez más pequeños, eran de mayor duración y, lo verdaderamente dramático, más irrelevantes.

Tarea de inglés: colorear (cosa que, lejos de ser un entretenimiento, mis hijos han odiado siempre). Tarea de matemáticas: escribir en una cuadrícula los números del 1 al 100 (sabiendo contar a la perfección desde hace meses). Los ejemplos serían inacabables. Hablamos con las tutoras y tutores muchas veces. La respuesta típica es que toda la clase debía hacer la misma tarea, a unos les resultaría aburrida y a otros inalcanzable, pero la justicia parece ser el mismo café para todos.

Otro frente de batalla fue la agenda, porque para saber la tarea que tienes hay que llevar una agenda. Se supone que hacerlo, apuntar lo que se manda y saberlo consultar, es obvio; nadie lo enseñó nunca pero se exigió siempre. Y si no lo hacen bien… es problema de ellos.

La última queja es la escasa realimentación del proceso. Si no se recoge, se corrige y se valora la tarea con sistemática ¿para qué se manda? Se hacen controles aleatorios para verificar si la hacen o no pero no se corrige con sistemática. Entonces se percibe más como una pura carga de trabajo (casi un castigo) que como una actividad educativa de pleno derecho.

En resumen, mi queja respecto de las tareas (que no sé si es la más habitual) consiste en lo siguiente:
-    Tarea igual para todos, no orientada a objetivos individuales de cada alumno
-    Objetivos inespecíficos: “que aprendan a concentrarse para el futuro” y cosas así
-    Abundancia de tareas irrelevantes y desmotivadoras
-    Escasa realimentación con las tareas que eran de cierta entidad e interés
-    Aumento importante de la cantidad de tarea (a cada edad) en los últimos 15 años.

Por supuesto que esto no agota el tema. Está la cuestión de que la tarea profundiza en las diferencias socioculturales entre alumnos, la interferencia con otras actividades que la escuela cubre mal (educación artística, musical y deportiva) que se tienden a desarrollar en extraescolares, o la consideración sobre si el trabajo extra no sería más razonable desarrollarlo en un horario escolar extendido, entre otras. También es importante dejar claro que esta crítica a las tareas de mis hijos no va contra ningún maestro en particular ni contra la profesión en general, sino contra un estado de opinión y un hábito que se ha generalizado poco a poco.

Hasta aquí 530 palabras, no mucho, pero en las próximas discusiones en tuiter ya tendré algo a lo que referirme un poco más extenso que los 140 caracteres ;-)

miércoles, 22 de febrero de 2017

¿Enseñamos a hacer raíces cuadradas?

En la web profunda (listas de correos en este caso) hay contenidos estupendos. Me voy a permitir airear aquí mi pequeña aportación a una conversación, y a ver si se anima el resto a hacer lo mismo.

Preguntaba un colega:
Qué cosas merece la pena enseñar por su carácter práctico o formativo y cuáles deben descartarse (una vez entendido el concepto,) y dejado a las máquinas?

Por ejemplo:
- Tiene sentido conocer el algoritmo para hacer raíces cuadradas?
- ¿Integrales? (Me refiero a la resolución, o al planteamiento del problema)
- Paso de un sistema de numeracióna otro

Para aproximarme a la respuesta a mi se me ocurren 3 ideas generales:

(1) Cultura es lo que queda después de haber olvidado lo que una vez se aprendió (A. Maurois)

(2) "Valor formativo" (concepto desarrollado con la implantación de los proyectos de intercambio Erasmus): Conjuntos de conocimiento diferentes pero que aportan "lo mismo" a la formación. (Ej. Conocer algunas u otras capitales, lo importante es saber que los países tienen capital y que te suenen algunos nombres)

(3) Referentes culturales como elemento de socialización: Historia, geografía, fauna y flora locales sirven para "hacer comunidad" de esa localidad.
 
A partir de ahí concluiría que habría que dejar algunos algoritmos por "folclóricos": por su valor formativo y como referente cultural. Pero pocos. Mejor dedicar más tiempo a conocimientos que resultan más interesantes para los estudiantes y entroncan más con el día a día. Entiendo que es poca concreción, para profundizar más haría falta conocer mejor detalles del caso particular. De los tres ejemplos de la pregunta quizá dejaría (solamente) el de pasar de un sistema de numeración a otro.
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La imagen la he tomado de aquí

domingo, 19 de febrero de 2017

Wifi, debates y noticias

Tras el último "debate" al que me invitaron sobre los efectos del WiFi en la salud decidí no ir a más; pero no se si mantendré mi palabra, dejarles el terreno libre a los charlatanes no es buen plan tampoco. En esos debates "cara a cara" los charlatanes se permiten cualquier género de mentira sin inmutarse, y cada una de ellas, soltada en 15 segundos, requeriría de horas para desmontarla correctamente. Así que estás perdido antes de empezar. Además casi todos los asistentes tienen ya postura fuertemente tomada, así que no hay a quien convencer.

Lo verdaderamente positivo de este debate ha sido que diera lugar a piezas en medios de comunicación que han resultado mucho más adecuadas que el debate en si. Una en radio que ya puse aquí y otra en televisión que dejo a continuación, son 3 minutos de teleberri:

martes, 14 de febrero de 2017

Niñas científicas


El pasado día 11 se celebró el día internacional de la mujer y la niña en la ciencia. Se trata de romper el prejuicio de que eso es demasiado difícil para ellas. Hay demasiados prejuicios, sociales, familiares, de género, de clase...

Es difícil en ocasiones trabajar por ese objetivo. Hubo una campaña de la UE de científicas con tacones bastante lamentable. Intentaba hacer compatible el estereotipo de mujer femenina con tacones con la profesión de científica... pero parece que se excedía con el estereotipo. También hubo cierta polémica con la camiseta "no quiero ser princesa, quiero ser científica", como si fueran opciones necesariamente excluyentes.

La ciencia no tiene nada que la haga "cosa de hombres", nada la hace incompatible con cualquier modelo de feminidad que una mujer quiera desarrollar. Es una actividad maravillosa a la que poderse dedicar, como a cualquier otra. A ver si derribando estereotipos se puede conquistar la auténtica libertad de elegir.

lunes, 13 de febrero de 2017

Científicos independientes y amigos

Hace unas semanas comentaba la importancia del funcionariado para disponer de científicos independientes. Un amigo mío, geólogo, ha sido despedido como profesor universitario tras 25 años en UNa universidad en gran medida (quizá exclusivamente) por las opiniones que sostiene basadas en su juicio técnico.

Hoy le dedica Javier Armentia su columna al tema y el interesado lo contó en su blog hace unos días (ver).


Yo no tengo más que añadir salvo solidarizarme ¡Ánimo Antonio!

jueves, 9 de febrero de 2017

Ciencia, política y Garoña

No conozco suficiente los detalles técnicos que sustancian el permiso de reapertura. Algunos de los argumentos que he oído en su contra son técnicamente absurdos. Decir que es gemela de Fukushima en vez de argumento en contra debería ser a favor, ya que fue capaz de soportar un evento descomunal (terremoto, tsunami y black out) y sufrir solo daños moderados. Pero por otro lado no tengo nada claro que las extensiones de vida más allá de unos poquitos años sean buena cosa. Si por mi fuera preferiría la construcción de reactores nuevos de potencias más bajas y seguridad pasiva... pero, en cualquier caso, la decisión es política.

Las decisiones sobre obras e instalaciones de interés social son políticas, no técnicas. Tienen un importante sustrato técnico, sin duda, ya que lo posible y su costo están definidos en términos técnicos. Qué trazado de una autopista de Madrid a Cuenca es más barato, o qué viaducto es imposible con la tecnología actual son informes técnicos que deben sustanciar la decisión, pero la solución final es política. Al final a unos les expropiarán tierras y a otros no, unos vivirán al lado de la nueva vía y otros lejísimos. Ponderar beneficiados, perjudicados, costes y beneficios es cosa del procomún, de la Política.

Reabrir Garoña entra es esa categoría. El soporte técnico debe decir qué niveles de seguridad hay, qué reformas son imprescindibles para un funcionamiento con garantías, etc. Pero al final, unos son beneficiados y otros perjudicados. Unos tendrán trabajo, otros ganaran dinero, otros vivirán riesgos reales y sufrirán por peligros seguramente percibidos más grandes de lo que son. Y eso lo han de dirimir los representantes de todos.

Creo que tan absurdo como que los políticos decidan redondear PI es que los ingenieros decidan si hay que reabrir o no una central nuclear. Los conocimientos científicos no son democráticos y las decisiones sociales no son técnicas.

Por parte de los técnicos, más que insultos a los "ecologistas", me gustaría escuchar un buen (1) argumentario sobre la seguridad de las extensiones de vida. 

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(1) Bueno en este contexto quiere decir divulgativo, que no se esconda en oscuro tecnicismos, pertinente, que evalúe riesgos razonablemente, etc.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Dar conversación


Todos los niños dibujan. Luego casi todo el mundo deja de hacerlo y quienes continúan aprenden a hacerlo bien... yo no estoy en esas categorías ;-P