jueves, 4 de septiembre de 2008

Plan estratégico del Departamento

Nos reenvía hoy el Director del Departamento un par de abstrusos documentos sobre el cumplimiento del plan estratégico por parte del Departamento, y un cuadro comparativo con otros. Tras una breve lectura en diagonal los he archivado y he seguido en lo que estaba. Luego me he quedado pensando que lo mismo habremos hecho la inmensa mayoría de los profesores (quizá algunos sin la lectura diagonal). Si de verdad es un plan estratégico ¿no debería importarnos muchísimo más?

Yo participé activamente en el primer plan estratégico de esta universidad, así que esta crítica no es a nadie en particular, pero me temo que eso de los planes estratégicos no es adecuado para las universidades.

Las universidades en cuanto que empresas educativas si serían un sujeto razonable de un plan estratégico, pero una vez establecido habría que cerrar actividades y minimizar otras, concentrando los recursos en la acciones estratégicas. Pero en realidad estos planes se abordan no como "empresa educativa" sino como "comunidad universitaria", es decir como el colectivo de los individuos que están en la institución en el momento de hacer el plan.

La verdad verdadera es que una comunidad no tiene más objetivo estratégico que su máximo bienestar. ¿Cual es el objetivo estratégico de un país? Que sus ciudadanos vivan bien, y ya es cuestión táctica la forma de alcanzar ese objetivo. Sería inimaginable que un país decidiera que quiere ser "el número uno en mediterraneidad" (por ejemplo) y que vendiera territorios no mediterráneos intentando comprara otros, o que quitara la nacionalidad a rubios y buscara morenos por ahí. Pues una comunidad universitaria igual, nunca va a cerrar una titulación para abrir otra, ni va a cerrar un departamento para abrir otro, ni siquiera va a tolerar desigualdades de trato, por definición todos los miembros de la comunidad somos iguales, y no hay razón para que unos reciban más que otros, ni estratégica ni de ningún tipo.

Así pues, estos planes no suponen más que levísimas correcciones al sistema estándar de gobierno universitario: el reparto de cafés para todos. Tan leves que probablemente perdamos más tiempo (y dinero) en toda la parafernalia metodológica del plan de lo que pudiéramos ganar con su aplicación.

Hasta aquí me he limitado a describir una percepción de la situación, intentando no hacer juicios de valor sobre el tema (salvo el de inutilidad). Y es que no tengo claro que debiéramos atender más la faceta "empresa educativa" que la de "comunidad universitaria". El que hay muchas facetas y que han de vivir armónicamente ya está comentado antes, y hay también mucha literatura sobre variantes del gobierno universitario. Habrá que seguir pensando.
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