sábado, 3 de enero de 2009

Aireando los trapos sucios

En los días que he pasado en Madrid estas navidades me ha llamado la atención la proliferación de muestras públicas de la militancia del personal. Concretamente dos cuestiones, que en la foto aparecen en un mismo balcón.

Por un lado el famoso efecto "not in my backyard" por el que los usuarios del teléfono móvil se oponen a la tecnología que los hace funcionar. Por algún tipo de razonamiento retorcido (que no se aprecia bien en el limitado eslógan "antena no"), se pretende eviatr la instalación de una antena de telefonía móvil... mientras se utiliza el teléfono y hasta se despotrica de la calidad de la cobertura. Por otro lado, el catolicismo militante ha llenado los balcones de estampitas gigantes con el mensaje de "dios ha nacido" junto a una imágen del niño Jesús.

Leo ahora (p. ej. El Pez o Centinel) que, también de una forma organizada, se van a trasladar a España (a Barcelona para empezar) mensajes "publicitarios" ateos que ya vienen funcionando por Londres hace un tiempo.

No tengo nada claro si esta exhibición ostentosa y grupal de las propias posturas es una muestra de normalidad democrática o la preparación de los pendones de los ejercitos antes de pasar a mayores.

Yo creo que dios no existe, que las antenas son necesarias para hablar por teléfono y que los fotones de esas frecuencias no son ionizantes, con lo que a unos metros de las susodichas, la radiación es totalmente inocua. Y queda dicho aquí, en "privado"; la ostentación cuasi agresiva de estas ideas las aleja de "opiniones" y las acerca un poquito a "dogmas", justo el camino que la razón invita a evitar.
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