jueves, 3 de septiembre de 2009

Matrícula y comienzo de curso. Mal otra vez.

Parece ser que este curso tampoco se harán las cosas por su orden. Al igual que en los últimos cursos, se comienzan las clases antes de realizar la matrícula.

Esto quizá no suponga mayor problema en asignaturas troncales: el estudiante sabe que ha de cursarla y que tiene la plaza garantizada. Pero en optativas, y más aún libre configuración supone de facto perder las primeras clases, dado que no acuden los estudiantes hasta haberse matriculado. En un curso ya reducido de partida por la adaptación de calendario que se hace el hilo de los nuevos grados, esto va a suponer 11 semanas de cuatrimestre, casi un tercio menos de lo debido.

La imagen adjunta es un pantallazo de la web de la UPNA, de la página en la que se dan las instrucciones para estudiantes de segundos cursos y siguientes. Como se ve en las zonas remarcadas, el curso comienza el 21 de septiembre, pero la matrícula acaba el 5 de octubre.

Dos semanas de clase perdidas por una cuestión organizativa relativamente menor. ¿A nadie le importa? ¿Se ha dado cuenta alguien? ¿Quien planifica estas fechas?

Ya en la matrícula de estudiantes de nuevo ingreso descubrimos con sorpresa (??!!) que se habían matriculado muchos menos estudiantes de los esperados (a juzgar por el aumento que se había experimentado en la preinscripción). La causa: cuando aquí se comunicaron las admisiones en otras universidades vecinas, por que no decirlo: competidoras, se estaba concluyendo ya con la matrícula. Un estudiante preinscrito en dos, admitido en una ve como se le pasan los días sin noticias de la otra. Al final, aunque quizá la hubiera preferido, la descarta ante la incertidumbre.

¿Cuales son las razones de decisiones institucionales tan mal tomadas? Entre el dejar hacer de unos (que no es lo mismo que delegar), las vacaciones de otros (con sus San Fermines incluidos) y la despreocupación de casi todos así hemos acabado.
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