martes, 8 de febrero de 2011

La profundidad de la conspiración lunar

Master de formación del profesorado de secundaria, especialidades de tecnología y sistemas electrónicos (todos ingenieros técnicos, ingenieros o arquitectos). Ejercicio sobre el pensamiento crítico, ¿fuimos realmente a la luna? Tras un tiempo para documentarse y prepara su respuesta, concluyen mayoritariamente que no. Ahí se me acaba el guión de profesor organizado y dedico el resto del tiempo a intentar sacarles del error... con muy poco éxito.

El suceso me dejó el ánimo verdaderamente tocado. Si esto piensan los ingenieros ¿cual será la opinión de la sociedad en general?  Pero hay que hacer de la necesidad virtud, un poco de espíritu crítico con el problema: tiene que haber poderosas razones para tal confusión.

Las ideas que proliferan en las cabezas de las personas (salvedad hecha de las que estudian formalmente) son las vencedoras de un proceso de selección natural equivalente al de los genes. Esto ya lo planteó Dawkins en El gen egoista (1976 nada menos) y les puso el nombre de memes a esas ideas que compiten por proliferar en las mentes. Por alguna razón el meme de la conspiración lunar es mucho más "adaptativo" que el que se corresponde a la realidad de la historia.

La ciencia funciona de una forma diferente dado que la realidad, a través de los experimentos, introduce un ecosistema muy diferente en esa lucha de memes: sólo los que son coherentes con las observaciones experimentales pueden sobrevivir, y de entre ellos la navaja de Ockam es la que termina de seleccionar.

Pero el personal no vive en ese ecosistema, ni siquiera los científicos profesionales lo hacen si no es en cuestiones estrictamente de su disciplina. El viaje a la luna no parece que esté en los planes de estudios de ninguno de los titulados de la anécdota. Pero ¿que es lo que resulta tan atractivo del meme conspiranóico?

Después de darle muchas vueltas, y aunque probablemente haya más razones coadyuvantes, me atrevo a enunciar una razón principal: el mito del progreso científico- tecnológico continuo. De alguna manera parece que repugna la idea de haber sido capaces de ir pero haberlo dejado de hacer, no volver más. Y en la misma línea está lo de que la potencia de cálculo del Apollo XI sea inferior a la de un móvil cualquiera de hoy en día. Así, sin entrar en el ondeado de las banderas o el paralelismo de las sombras ya se parte de una predisposición a favor de la conspiración, y documentarse (si no es muy a fondo o con figuras de prestigio por en medio) sólo sirve para persevar en el error.

Si esta explicación fuera cierta, no dejaría de ser paradójico que justo la confianza en el avance científico-tecnológico fuera la causa última de la negación de uno de sus principales logros.

Para quien no lo haya visto aún, en la etb han hecho (bueno, lo han hecho @Mimesacojea y @Lagamez) un magnífico programa de televisión sobre la conspiración lunar. También es fundamental el libro de @EugenioManuel sobre el asunto (ver reseña) y su blog.
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