viernes, 11 de marzo de 2011

Del estatuto del PDI al premio Nobel

Salgo de una reunión en la que representantes sindicales nos explican su postura en la negociación del "estatuto del PDI", un documento en el que se pretenden recoger los derechos y deberes del profesorado universitario.

Anoche tuve la ocasión de asistir en directo a un evento, un tanto mediático, en el que tres gurús de la ciencia (así titula hoy el Diario de Navarra) divagaron un poco a propósito de dónde estamos hoy y hasta dónde se podría llegar con la nanotecnología. También hubo interesantes derivas sobre la responsabilidad social de los investigadores (tema de especial preocupación para el premio Nobel Harold Kroto), sobre el papel social de la ciencia o la ridiculez de la enseñanza de cuestiones anticientíficas (como el creacionismo o diseño inteligente en EEUU). Científicamente no se entró en casi ningún detalle, pero resultó muy entretenido. Con un tono simpático, muy en sintonía con el público y se contestaros cuestiones variopintas sin perder rigor ni interés.

El choque entre ambas impresiones ha sido excesivo para mi. Va a ser verdad lo del multiverso y ambos eventos han tenido lugar en universos paralelos.

Desde la visión sindical es bueno fraccionar la carrera de profesor (ya funcionario) en 6 etapas, habiendo que "examinarse" en todos los casos. Esos exámenes deben incluir todos los aspectos imaginables a los que pueda dedicarse legítimamente un profesor, y deben considerarse algorítmicamente, llegando incluso a la autoevaluación. Hay que facilitar muchísimo la promoción interna, y dificultar la movilidad, tanto entre universidades como entre estas y la empresa ("al fin y al cabo somos empleados públicos" sic). Tan asumido está eso que otros dan en llamar endogamia que desde el público se ha preguntado que para qué sirven los concursos de acceso si uno ya está habilitado. En fin, ahora entiendo, y comparto, mucho más el artículo de J. Adolfo de Azcárraga en El País hace unos días. De hecho estoy tentado de sumarme a los firmantes (más de 1600 ya) del manifiesto contra el estatuto del PDI, si no fuera porque estoy radicalmente en contra de las mociones de censura puramente destructivas; firmaría con gusto un texto alternativo, pero claro para eso hay que escribirlo primero.

Por definición los profesores universitarios somos científicos, cada uno de su disciplina (aunque en alguna de ellas sea un poco confuso el término). No me imagino cómo la aplicación de un estatuto como el que se pretende (o cualquier otro documento que comparta los mismos "valores") podría conducir a personajes como los ponentes de anoche. Esa visión gremial mal entendida protege la mediocridad (lo que en sí mismo no es malo) por la vía de atacar y desincentivar la excelencia. Por este camino no tendremos premios Nobel como Harld Kroto saliendo de nuestras universidades, y mucho menos siendo contratados tras obtener el premio.

Por cierto, que eso debe importarle muy poco incluso a nuestras autoridades académicas, porque ninguna apareció en el acto público de ayer, ni en ningún otro, ni el resumen de prensa de la UPNA considera relevante que un premio Nobel visitara nuestra universidad... ¿dónde tendrán sus prioridades nuestros actuales jefes?
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