martes, 19 de agosto de 2014

Algunas cuestiones sobre suicidios

En el mundo, cada año, unos 15 millones de personas intentan suicidarse y casi un millón lo consigue. Mueren más personas por esta causa que por homicidios y guerras juntos (1). Bueno, el mundo es muy grande, eso será en lugares geográfica o culturalmente remotos... En España mueren 3.500 personas al año suicidándose, bastante más del doble que en accidentes de tráfico (2). Vaya, va a ser que no, que de verdad hay algo importante ahí.

Lo primero que llama la atención al acercarse a tan escabroso tema es enorme discrepancia entre su importancia real y su presencia pública: no se habla de ello en medios de comunicación, en tertulias, en casa... Con la cantidad de tiempo que pasamos escuchando y hablando sobre guerras, homicidios, violencia de género o accidentes de tráfico, algo que es cuantitativamente (al menos) mucho más significativo no aparece en la conversación jamás.

Lo segundo que llama la atención es la falta de conocimiento fiable sobre la cuestión. Hay una idea muy extendida, conocida como efecto Werther, que considera que los suicidios son contagiosos y que por tanto no hay que informar sobre ellos para evitar otros casos. La veracidad de dicho efecto es sujeto de considerable controversia; si bien parece sensato y hay muchos casos individuales reportados de personas que se han suicidado emulando a otras, los datos epidemiológicos no sustentan el efecto, la cantidad total de personas que se suicida no se ve afectada por la publicidad de casos de famosos o por su silencio. Tampoco esta libre de polémica la cuestión sobre si otros animales cometen suicidio o no (5). El aumento de las tasas de suicidio con la crisis también es controvertido, si bien hay casos personales bien documentados en los que la correlación es indudable, epidemiológicamente nada, no ha habido un aumento de suicidios en el período de la crisis, al menos en España (6). Si cosas tan básicas son objeto de polémica, ¿qué es lo que realmente se sabe sobre el suicidio?

Hay recopilaciones de datos, claro , y en ellas se puede ver la distribución por paises (7), por género, por comunidades autónomas o municipios en España (8). Pero aún así la cosa es complicada, y para muestra podemos ver que la tasa que da la OMS para España, y la de la OCDE no coinciden. Claro que el primero da un dato de 2008 y el segundo de 2012, y en ese tiempo la tasa ha caído de 9,7 a 7,6 (muertes al año por cada 100.000 habitantes). Pero dificultad va más allá, no es solo cuestión de comparar datos del mismo momento temporal. En última instancia cada uno de estos datos se obtiene sumando caso a caso la causa de la muerte de una persona concreta. Ahí, el juez, el médico o quien sea que ha de hacer el papeleo correspondiente ha de asignar una causa de muerte. Luego, para que se puedan sumar esas causas de muerte, han de estar categorizadas de una forma concreta. En el estudio ya citado (8) se utiliza la novena Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-9) para el período 1984-98 y la CIE-10 para los años 1999-2004. Asignar con detalle y precisión casos reales a categorías de este tipo no es evidente, y los criterios de distintas personas en distintos momentos y lugares no tiene porqué ser el mismo. Hay ejemplos bien documentados en los que se ha comprobado que una inflexión en una serie temporal de ritmo de suicidios se debió a cambios en las directrices sobre la realización de informes de defunciones por la policía (9).

Hay datos muy sólidos sobre la correlación entre suicidios y desordenes psiquiátricos (el 90% de los casos estaban diagnosticados de alguno) y sobre los principales factores de riesgo, como la depresión y el abuso del alcohol (1). Los autores de este trabajo (1) se quejan de que la tendencia suicida no se considera como una enfermedad en si misma, sino que se ve más bien como una complicación clínica de otras (como la depresión). Por eso no está considerada en el "catálogo oficial" de enfermedades psiquiátricas (DSM-5), y por eso hay mucha más investigación en lo que si se consideran enfermedades (esquizofrenia, por ejemplo) que en el suicidio, en si mismo. 

En el ámbito de la investigación, no es considerado una enfermedad y se investiga poco en ello. En el ámbito periodístico es estrictamente un tabú, recogido como tal en múltiples manuales de estilo (10), derivado del efecto Werther. Y en el entorno privado, personal, familiar, da mal rollo hablar de ello. Y así continúa siendo un problema oculto, para el que no se destinan fondos de investigación (2), del que nade se sabe, del que no se habla. De vez en cuando se toman medidas, como códigos éticos sobre la no publicación de informaciones sobre suicidios o la incorporación de dificultades en los lugares típicos de suicidio (barreras en puentes, etc.) y resultan aparentemente efectivas, ya que disminuye el número de suicidios en esos lugares o atribuibles a esas causas. Pero no disminuye el número global, es como si quien ha de hacerlo lo vaya a hacer, aunque sea en otro lugar y de otra forma. Desplazar el problema puede tranquilizar a alguien (al periodista o al alcalde del municipio del puente), pero el problema real continua inalterado. 

Referencias
(1) Datos de la OMS citados en: Mental health: A road map for suicide research and prevention (http://www.nature.com/news/mental-health-a-road-map-for-suicide-research-and-prevention-1.15245)
(2) Datos tomados del artículo de Materia ( http://esmateria.com/2014/05/28/la-gran-epidemia-olvidada/ ) procedentes del informe ( http://www.fbbva.es/TLFU/microsites/atlasmortalidad/index.html )
(3) Suicidio por imitación ( http://en.wikipedia.org/wiki/Copycat_suicide )
(4) The Werther effecto: leyend or reality ( http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/18082110 )
(5) Animal Suicide ( http://en.wikipedia.org/wiki/Animal_suicide ), Do animals comit suicide? (http://animals.howstuffworks.com/animal-facts/animals-commit-suicide.htm )
(6) Sobre esto trata este artículo de Materia ( http://esmateria.com/2014/02/19/los-enigmaticos-puntos-negros-de-suicidios-en-espana/ ) y tanto ahí como en los datos que muestra el informe del BBVA (http://www.fbbva.es/TLFU/microsites/atlasmortalidad/index.html ) queda claro que no hay aumento del global de suicidios en España coincidiendo con la crisis (ni por género ni por grupo de edad). En cambio en este trabajo de Nature (http://www.nature.com/news/mental-health-a-road-map-for-suicide-research-and-prevention-1.15245) lo dan por probado, al menos en algún país.
(7) Datos de la OMS ( http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_countries_by_suicide_rate ), de la OCDE ( http://en.wikipedia.org/wiki/List_of_OECD_countries_by_suicide_rate ). Sobre relación con otros factores, la entrada de la Wikipedia sobre epidemiología del suicidio está muy bien: http://en.wikipedia.org/wiki/Epidemiology_of_suicide
(8) Muchísimo detalle en el informe del BBVA que ya hemos citado: http://www.fbbva.es/TLFU/microsites/atlasmortalidad/index.html 
(9) En concreto en un capítulo del libro  "Dirving Forces in Physical, Biological and Socio-economic Phenomena" de Bertrand M. Roehner, que citaba aquí (http://joaquinsevilla.blogspot.com.es/2010/01/ingresos-de-cine.html ), sobre el efecto Werther (que el autor considera no probado en absoluto).
(10) Por ejemplo: "Media guidelines on the reporting of suicide",  http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16913330

La foto, tomada de aquí: http://www.economist.com/blogs/graphicdetail/2013/02/daily-chart-7?fsrc=scn/tw_ec/danger_of_death_  Un interesante artículo (aunque solo fuera por la gráfica) sobre causas de muerte en EEUU, es complementario al informe BBVA para España que se ha comentado antes.

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