viernes, 11 de agosto de 2017

La fuerza de la evaporación

(Originalmente publicado en junio de 2015. Me voy a ir trayendo aquí lo que falte de blogs discontinuados)

Es bien sabido que la evaporación enfría, y que gracias a eso el botijo enfría el agua. Sin utilizar energía externa "bombea" calor en la dirección contraria al equilibrio térmico. El botijo utiliza la energía de la evaporación para enfriar. La novedad que nos proponen Ozgur Sahin y sus colaboradores es utilizar esa energía para producir movimiento, algo mucho menos evidente.

La clave de todo el proceso está en esporas bacterianas (del Bacillus subtilis concretamente). Estas esperas son muy higroscópicas, absorben humedad del ambiente y crecen. Han sido seleccionadas por la evolución para perdurar en ambientes muy secos en espera de agua para hidratarse reactivar su metabolismo. Si su entorno vuelve a secarse antes de que se hayan activado pierden el agua a la misma velocidad que la ganaron. Son el elemento ideal para reaccionar a la humedad ambiente. Con estas esporas y diseños ingeniosos consiguen convertir gradientes de humedad relativa del aire en movimiento: "músculos" (fibras que se encongen), movimientos oscilatorios y, quizá lo más espectacular, un motor rotatorio. El elemento clave es una cinta de plástico muy fina sobre la que se depositan adecuadamente grandes cantidades de esporas.



Estos fascinantes motores que extraen su energía de gradientes de humedad relativa del aire son el resultado de una investigación multidisciplinar, desarrillada en la universidad de Columbia, en Nueva York, y han sid0 publicados en Nature Communications. Pero además de ser un resultado interesantísimo, lo han divulgado muy bien, como puede verse en este vídeo (5 min):


(Tema comentado en Grafitti el 24 de junio de 2015)

Fuentes:
El País
El artículo en Nature Communications
El vídeo 

domingo, 6 de agosto de 2017

Ciencia, estrellas y migas en Ujué

Tras el éxito del año pasado "de Ujué al cielo", este año se repite la iniciativa de un curso de verano en ese pueblo tan bonito. Más que uncurso propiamente dicho es una excusa para juntar a la gente del pueblo y alrededores y pasarlo bien con la ciencia y ver las estrellas, fugaces o no.

Y como se trata de pasarlo bien ¿qué mejor que ciencia en el bar? Así que tenemos dos pases, uno cada día. Consistirán en el formato taller (no para niños aunque si vienen algunos estupendo) con algunas experiencias demo y otra a realizar en cada mesa del bar; ya tenemos preparadas las bolsicas (que aquí habrá que llamarlas así) con el material. El primer día serán cosas más centradas en líquidos y en cosas pequeñas y el segundo en la presión atmosférica y cosas que vuelan. Entrada libre hasta completar aforo, así que...